15 consejos para pensar más rápido (cómo ser un pensador rápido)

mujer pensando con ilustraciones de diales de cronómetro en el fondo - lo que significa pensar más rápido

¿Ha tenido alguna vez un altercado verbal con alguien y se ha sentido mal cuando, varias horas más tarde, ha pensado en la mejor respuesta a su insulto o ataque?

¿O has tartamudeado en una reunión de trabajo porque tu jefe te ha puesto en un aprieto con una pregunta inesperada?

Lo más probable es que hayas dicho «sí» a una de las siguientes situaciones, si no a ambas. No pasa nada: casi todos nos hemos visto en esas situaciones.

La buena noticia es que puedes tomar medidas activas para pensar más rápido en este tipo de situaciones, y en otras.

¿Cuáles son los beneficios de ser un pensador rápido?

El pensamiento rápido puede manifestarse de varias maneras diferentes, todas ellas inmensamente beneficiosas.

Una forma de pensamiento rápido tiene que ver con la velocidad de reacción física. Por ejemplo, ser capaz de reconocer peligros potenciales mientras se conduce puede permitirle frenar y maniobrar alrededor de ellos con seguridad. Del mismo modo, puede reaccionar rápidamente si se le cae un vaso, o si ve un cochecito de bebé rodando hacia la carretera.

Estos tiempos de reacción más rápidos también pueden beneficiarle en cuanto a la capacidad de pensar en sus pies. ¿Te gusta hacer comedia o improvisación? ¿Es increíble que se te ocurra una frase o una reacción increíble casi al instante?

Este tipo de pensamiento rápido también puede ser muy beneficioso en el trabajo. ¿Necesitas tener una capacidad rápida para resolver problemas o un encanto sublime al teléfono? ¿O tal vez eres un estudiante de derecho que trata de cultivar argumentos y razonamientos rápidos como un rayo para las batallas en los tribunales?

Ser capaz de examinar la información pertinente, procesarla y dar con una buena solución rápidamente es importante en la vida de casi todo el mundo. Sólo que se manifiesta de diferentes maneras y en distintos momentos.

¿Qué factores pueden influir en la velocidad de procesamiento del pensamiento?

Aunque algunas personas procesan naturalmente la información más rápido o más lento que otras, hay varios factores que pueden influir en la velocidad cognitiva.

Por ejemplo, algunas personas a las que se les ha diagnosticado TDAH en realidad procesan la información mucho más rápido que otras. Tienen un pensamiento no lineal que se ramifica en diferentes direcciones, lo que les dificulta la concentración. Además, pueden parecer impacientes y desatentos porque se aburren con facilidad.

Los problemas de salud que ralentizan el movimiento vascular (el flujo de sangre y oxígeno al cerebro) también pueden ralentizar los procesos de pensamiento. Entre ellos se encuentran problemas como la diabetes, la presión arterial alta (o baja), la esclerosis múltiple, la anemia causada por la enfermedad celíaca o de Crohn y los efectos persistentes de los ataques cardíacos, los accidentes cerebrovasculares o las lesiones cerebrales traumáticas.

Además, muchas mujeres experimentan «niebla cerebral» relacionada con las hormonas en varios momentos de su vida. Los investigadores han descubierto que las mujeres experimentan cambios neurobiológicos en sus cerebros durante y poco después del embarazo, así como durante la menopausia, y estos cambios pueden afectar a la memoria verbal en particular. 1

Y, por supuesto, el cerebro que envejece suele ser un poco más lento para reaccionar y pensar que el cerebro de la exuberancia juvenil.

La lentitud de procesamiento también puede estar causada por problemas cerebrales degenerativos como la demencia y el Alzheimer. Si solía tener procesos de pensamiento muy rápidos pero siente que se han ralentizado mucho últimamente, puede ser una buena idea hablar con su proveedor de atención médica.

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15 consejos para pensar más rápido

Hay varias cosas que puede hacer para acelerar la función cognitiva y las reacciones. Los consejos que se enumeran a continuación son algunos de los principales que puede incorporar a una práctica diaria o semanal.

Estos influyen y se expanden unos sobre otros, por lo que es importante incorporar varios de ellos en su práctica de mejora cognitiva.

1. Cuida tu salud en general.

Esto puede parecer una obviedad (sin juego de palabras), pero es la piedra angular del bienestar mental. Una persona será naturalmente capaz de pensar con más claridad si está bien descansada, bien alimentada y bien hidratada.

En términos sencillos, un cerebro sano es un cerebro que piensa rápido.

Asegúrate de dormir bien y de forma reparadora siempre que sea posible. Además, una dieta sana y llena de grasas buenas puede hacer maravillas con el cerebro. Los ácidos grasos esenciales, como los Omega-3 que se encuentran en las semillas de lino, las nueces, la chía, el salmón, la caballa, las nueces y la verdolaga, tienen un gran impacto en nuestra agudeza mental. 2

2. Haz rompecabezas y juegos de ingenio.

¿Te gustan los rompecabezas creativos? No nos referimos a esas imágenes de varias piezas que tardan siglos en montarse, sino a rompecabezas que puedes resolver con papel y lápiz.

Las sopas de letras, los laberintos y los acertijos son maravillosos para ayudar a tu cerebro a acelerar su actividad.

*Nota: Intenta utilizar libros impresos o impresiones en lugar de aplicaciones. La mayoría de nosotros pasamos demasiado tiempo frente a las pantallas, y la luz azul que emiten puede alterar nuestro ritmo circadiano y los niveles de melatonina. Intenta hacer descansos regulares de los teléfonos y las almohadillas mientras ejercitas tu cerebro.

3. Practica el discernimiento de la información pertinente de la «de relleno».

En cualquier situación, aproximadamente el 20% de la información que te dan es esencial. El 80% restante es irrelevante, e incluso puede ocultar aquello en lo que necesitas concentrarte.

Por eso, cuando te den instrucciones, consejos o información, intenta centrarte en lo que es importante y en lo que no lo es. Deja de lado el relleno. No permitas que te desordene el pensamiento porque sólo te retrasará.

4. Juega a la creación de palabras y a los juegos de asociación.

¿Has jugado alguna vez al juego «Boggle»? Es un juego antiguo en el que se eligen 14 letras al azar, y tienes que crear tantas palabras como sea posible a partir de ellas. Es un gran ejercicio cerebral, ya que combina el reconocimiento de patrones con la creatividad.

Otra opción similar a ésta es un juego de rimas. Puedes hacerlo solo o con amigos, con lápiz y papel o verbalmente. Sólo tienes que elegir una palabra y tratar de inventar tantas otras palabras que rimen con ella como puedas.

Así:

Estrés – lío, deprimir, acceder, comprimir, bendecir, confesar, etc.

Otro juego en esta línea es el de «-ty». En éste, tú y otra persona (o personas) tratáis de inventar un montón de palabras que terminen con el sufijo «ty». La primera persona que repita lo que ha dicho otra queda fuera del juego, o compra la siguiente ronda.

Ejemplo:

Normalidad,tonalidad, ferocidad, finalidad, lealtad, audacia, capacidad, etc.

5. Practica el debate lúdico.

Reúne a algunos de tus amigos y mantén algunos debates lúdicos. Elige algunos temas y practica cómo argumentar a favor o en contra de ellos. Túrnense en los distintos bandos para aprender a defender y promover, y comprueben lo bien que pueden plantear los puntos más importantes en el momento.

La clave aquí es ser capaz de debatir con lógica y razón, sin enfadarse, gritar o abusar. El estoicismo es tu amigo, y ser capaz de expresar tus puntos e ideas sin emocionarte por ello dará fuerza a tu argumento.

6. Aprende un nuevo idioma.

Aprender un nuevo idioma (incluso lo más básico) tendrá el mismo efecto en tu cerebro que los juegos de coordinación ojo-mano. Forman nuevas vías y mantienen la mente activa y sana.

Si realmente quieres desafiarte a ti mismo, intenta aprender un idioma que utilice un alfabeto diferente al que estás acostumbrado. El islandés, por ejemplo, utiliza el alfabeto latino mezclado con algunas runas nórdicas antiguas, por lo que será más fácil de aprender para los hablantes nativos de inglés.

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En cambio, el árabe, el japonés, el ruso y el inuktitut suponen un reto mucho mayor, ya que utilizan glifos fonéticos, silabogramas y formaciones escritas alternativas.

Incluso el mero hecho de aprender algunas palabras nuevas en otros idiomas de forma auditiva, en lugar de visual, puede ayudar a que se formen esas nuevas vías. Pruebe algo sencillo, como aprender a decir «gracias» o «buenos días» en cuatro lenguas diferentes. Luego aumenta ese número hasta que las recuerdes todas con claridad. Añade más palabras según creas conveniente.

7. Memoriza falacias comunes.

Seguro que has vivido varias situaciones en las que alguien ha intentado ganar un debate utilizando un argumento que no te parecía del todo correcto. Lo más probable es que hayan utilizado falacias lógicas en su argumentación, esperando ganar ofuscando los hechos o retorciéndolos en una extraña no-lógica.

Si aún no estás familiarizado con las falacias lógicas, ¡aprende a conocerlas!

Una de las más comunes es el ataque Ad Hominem, que implica que las ideas o el testimonio de una persona son irrelevantes debido a su carácter, salud, raza, religión o educación.

Por ejemplo: «Tu opinión sobre política es irrelevante porque tomas antidepresivos» o «Tus ideas no son válidas porque no tienes un doctorado en la materia».

Una vez que hayas memorizado estas falacias, serás capaz de reconocerlas al instante cuando y si alguien intenta utilizar una. Entonces les llamas la atención y le quitas el aire a su argumento.

8. Dedica tiempo a jugar a las tarjetas de memoria.

Coge un número par de cartas con parejas iguales. Barajadlas y ponedlas sobre una mesa. Dale la vuelta de dos en dos para ver si haces una pareja.

Si lo consigues, las retiras de la mesa. Si no, sigue dándoles la vuelta de dos en dos, intentando recordar qué carta has visto en cada lugar.

Puedes jugarlo en solitario o con un amigo/compañero. No hay que «ganar», sino que es una oportunidad para que todos los participantes ejerciten suavemente sus células de la memoria. Piensa en ello como una sesión de yoga de flujo en lugar de un entrenamiento de intervalos de alta intensidad.

9. Juega a un juego llamado «¿Qué es diferente?»

¿Jugaste alguna vez a este juego cuando eras niño? Es maravilloso para aumentar tu capacidad de observación y tu conciencia de la memoria espacial. Necesitarás al menos a otra persona para jugarlo.

Tómate unos minutos para observar realmente la habitación en la que estás y luego sal. Mientras estás fuera, la otra persona (o personas) hace algunos cambios. Tal vez cambien de sitio algunos objetos en una estantería, añadan una almohada más en el sofá o quiten algún objeto.

Luego vuelves a la habitación y tratas de averiguar qué ha cambiado.

No creerás lo útil que puede ser esto en muchos aspectos diferentes de tu vida.

10. Desmonta las cosas y vuelve a montarlas.

Es inmensamente satisfactorio ser capaz de desmontar y volver a montar algo intrincado. Tienes que recordar cómo encaja todo, y luego averiguar cómo hacer que funcione de nuevo después de que sus piezas se hayan desparramado por el suelo.

Advertencia: NO hagas esto con ninguno de los electrodomésticos, ni con ninguna de las pertenencias de tu pareja, sin permiso expreso. Su castigo puede ser rápido y doloroso si no consigues volver a montarlo todo para que funcione correctamente.

Siempre puedes trabajar en rompecabezas o muebles de IKEA en su lugar.

11. Prueba a hacer ejercicios de coordinación mano-ojo.

Coge unas pelotas de tenis y enséñate a hacer malabares. Juega al tenis con un amigo o al ping pong en solitario contra la pared.

O empieza a jugar a videojuegos de consola. En serio, se han escrito artículos médicos sobre la eficacia de los videojuegos para acelerar la función mental y los tiempos de reacción 3. 3

Todos estos pasatiempos requieren que pienses y reacciones físicamente con rapidez. Tus ojos y tu mente analizan la velocidad y la trayectoria de los objetos, y luego calculan qué acciones debes realizar para golpearlos o atraparlos.

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Esto se traduce en el «mundo real» al acelerar también otras reacciones, como la respuesta a emergencias médicas, la conducción y el pensamiento rápido en general.

12. Prueba a hacer ejercicios de escritura cronometrados.

Escriba unas 40 instrucciones de escritura diferentes en trozos de papel y métalos en un frasco. A continuación, saca uno, pon un temporizador para tres minutos y escribe sobre ese tema hasta que el temporizador se apague.

Puedes escribir a máquina o a mano: tú decides.

Cuando termines, cuenta cuántas palabras has escrito. Obviamente, esto es mucho más fácil si lo has escrito a máquina, gracias a esa práctica herramienta de «recuento de palabras» de ahí arriba. Haz lo mismo al día siguiente e intenta aumentar el número de palabras dentro de ese límite de tiempo. Ah, y la escritura tiene que tener sentido. No puedes machacar el teclado repetidamente para aumentar el número de caracteres.

Hacer esto obliga a tu mente a ser creativa bajo presión. Sólo tienes ese corto período de tiempo para reunir tus pensamientos y expresarlos de la manera más elocuente posible.

13. Practica la variedad intencionada.

Toma nuevas rutas para volver a casa desde el trabajo, o encuentra nuevos barrios por los que pasear a tu perro. Mezcle sus rutinas, aunque sea tan sencillo como empezar a hacer la compra en el extremo opuesto de la tienda al que suele hacerlo.

Pruebe nuevos sabores o alimentos totalmente nuevos. Escuche música que no haya escuchado nunca. Sumérgete en cosas que te desafíen e inspiren y que te mantengan comprometido, en lugar de dejar de lado lo que estés haciendo.

14. Dedica tiempo a la soledad silenciosa.

La mayoría de nosotros estamos inundados de estímulos sensoriales desde el momento en que nos despertamos hasta el segundo en que nos dormimos. Tenemos suerte si conseguimos una noche completa de sueño ininterrumpido, pero eso también es bastante raro. Las necesidades de los niños, el ruido del tráfico, los vecinos ruidosos… todo ello puede sacudirnos del sueño varias veces por noche.

Organiza momentos regulares en los que puedas sentarte o acostarte sin interrupciones. Manda a la familia a hacer recados e invierte en unos buenos tapones antirruido si es necesario. Deja que tu mente y tus sentidos descansen sin necesidad de «responder» a nada.

Algunas personas responden bien a largas duchas que les ayudan a descomprimirse. O puedes llegar a pagar por un tiempo en un tanque de privación sensorial. Lo que sea que funcione para ti.

15. Consume un poco de «comida basura» para la mente.

¿Participas en alguna actividad que te permita dejar la mente en blanco durante un rato?

Algunas personas se desconectan cuando salen a pasear, mientras que otras lo hacen con tareas repetitivas como enrollar hilo o cavar. O viendo varias temporadas de una serie favorita en Netflix.

Básicamente, algo que les permita entrar en piloto automático mental.

No podemos estar «encendidos» todo el tiempo, aunque a menudo se espera que lo estemos. No podemos esperar que los campos de cultivo produzcan sin parar: el invierno les da tiempo para descansar y reponerse. Del mismo modo, no serás capaz de pensar con rapidez si nunca tienes la oportunidad de descansar tu mente.

Participa en actividades que te permitan reagruparte en lugar de agotarte.

Recuerda que no hay un enfoque único para todos. Una actividad que una persona considera divertida y le ayuda a pensar más rápidamente puede frustrar y alterar a otra.

Mezcle y combine los consejos que mejor le parezcan para diseñar su propio programa, y sea creativo a la hora de incorporar otras habilidades y prácticas.

No hay respuestas correctas o incorrectas cuando se trata de entrenarse para pensar más rápido. La única manera de fracasar en este empeño es no esforzarse en el intento.

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Referencias:

  1. O. Norrmén-Smith, A. Gómez-Carrillo, S. Choudhury: «Mombrain and Sticky DNA»-The Impacts of Neurobiological and Epigenetic Framings of Motherhood on Women’s Subjectivities; Frontiers in Sociology, Vol 6, 2021.
  2. Chang CY, Ke DS, Chen JY. Essential Fatty Acids and the Human Brain. Acta Neurol Taiwan. 2009 Dec;18(4):231-41. PMID: 20329590.
  3. Boot WR, Kramer AF, Simons DJ, Fabiani M, Gratton G. The effects of video game playing on attention, memory, and executive control. Acta Psychol (Amst). 2008 Nov;129(3):387-98. doi: 10.1016/j.actpsy.2008.09.005. Epub 2008 Oct 16. PMID: 18929349.

Por – Última actualización el 2 de noviembre de

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Ezoic

es una escritora, directora de arte y herbolaria en formación afincada en la región de Outaouais, en Quebec. Se sabe que subsiste a base de café y sopa durante días, y cuando no está escribiendo o cuidando su jardín, se la puede encontrar luchando con varios proyectos de punto y haciéndose amiga de la fauna local.

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